Las finanzas personales de un estudiante universitario

Juan Otálora
Juan Otálora
Estudiante de Ingeniería Informática en la UM
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Hoy voy a comenzar a hablar sobre uno de los temas que más me gusta y al que más tiempo le dedico a parte de mis estudios de ingeniería informática: la economía y las finanzas. Para ser más exacto, voy a comenzar con las finanzas personales y como un estudiante de mi nivel, con escasos ingresos, se las puede arreglar para ahorrar e invertir sin tener que recurrir al lonchafinismo.

Para empezar, os pongo un poco en contexto: estudiante universitario a punto de empezar el último año, que vive en Murcia capital, con coche casi propio y que recurre al ocio casi todas las semanas (por lo menos antes del Coronavirus, ahora algo menos). En general, me considero una persona bastante privilegiada, de momento no necesito ayudar a la economía familiar, y por lo tanto, todos mis ingresos me los quedo yo. Y ahí es por donde me gustaría empezar, por mis escasas (pero preciadas) fuentes de ingresos:

¿De dónde viene el dinero?

Como muchos intuiréis, no trabajo (no por lo menos en lo que se considera un trabajo convencional con tu salario a fin de mes y tus horas trabajadas). Por lo tanto mi dinero viene de otras fuentes:

  • Paguitas. Sí, mis padres me siguen dando una paga semanal como si tuviera 10 años, pero creedme que es una de las mejores formas de aprender a administrar tu dinero. Tengo claro que cuando tenga hijos (si algún día los tengo), seguiré este sistema con ellos, en vez de darles dinero cuando lo necesiten.
  • Trabajos como desarrollador. Creo que mi siguiente fuente de ingresos en número es el desarrollo (casi siempre de páginas web) para algunos conocidos. También meto aquí mis trabajos como «freelancer» en Fiver, tareas que no me suelen requerir más de un día para terminarlas.
  • Beneficios de mis webs. Desde el año 2016, llevo gestionando y administrando varias páginas web de todo tipo de temáticas. Muchas de ellas no llegaron a despegar, pero las que sí lo hicieron me dieron un gran pellizco de dinero extra. Y hablo en pasado porque ya no es el caso, las tengo muy abandonadas (excepto esta, claro) y los retornos que obtengo de ellas solo me dan para una cena mensual, pero algo es algo.

Este dinero no lo guardo debajo del colchón y de eso es de lo que voy a hablar a continuación, de mis cuentas.

¿Dónde está el dinero?

El dinero debajo del colchón nos ofrece la misma rentabilidad que si lo metemos a una cuenta de ahorro estándar. No obstante, a veces es necesario tener parte del dinero con una liquidez que sí te dan estas cuentas. En total, almaceno mi dinero en…

  • Cuenta de gasto. Este es el centro neurálgico de todas mis finanzas personales, ya que todos los ingresos vienen a parar aquí. En esta cuenta tengo carta libre con el gasto, aunque a sabiendas de que cuando se acabe, no habrá mas. Por lo general, solo dejo aquí el 50% de todo lo que ingreso, lo demás va a parar a alguna de las siguientes cuentas.
  • Cuenta de ahorro. Aquí va el otro 50% de todo lo que ingreso al mes. Desde esta cuenta es de donde cojo el dinero para las inversiones y todo lo que sobra, lo utilizo como un pequeño colchón para viajes grandes o para si lo necesito en un futuro más lejano.
  • Cuenta de inversión activa. Básicamente es la cuenta de mi broker desde el cual realizo inversiones en acciones, principalmente. Sin embargo, tengo este tipo de inversión parada, porque creo que se le necesita dedicar más tiempo del que realmente tengo para hacerlo.
  • Cuenta de inversión pasiva. Por último, la cuenta en un roboadvisor de inversión indexada. Aquí se añaden automáticamente todos los meses 50€ provenientes de la cuenta de ahorro, aunque en un futuro, cuando aumenten mis ingresos, aumentaré también esta cifra para que se quede en al rededor un 10% de mis ingresos (o eso tengo pensado de momento).

La única cuenta en la que tengo tarjeta de débito es la cuenta de gasto, con eso me evito la tentación de sacar dinero de la cuenta de ahorro. Y de eso vamos a hablar en el siguiente apartado, ¿dónde va el dinero que gasto?

¿Hacia dónde va el dinero?

Conforme voy escribiendo este artículo, me estoy dando cuenta de que lo estoy dejando más corto de lo que en un principio quería hacerlo. Y es que tengo tantas cosas en la cabeza sobre este tema, que creo que las voy a dejar para explicarlas mejor en futuros posts.

Bien, proseguimos con lo que nos toca ahora: el gasto. Llevo desde hace un año estudiando y analizando dónde «se me va» principalmente el dinero. Finalmente, he decidido dividir mis gastos en tres categorías principales:

  • Educación (15%). Como he dicho antes, la situación en mi casa (por suerte) no es mala y pueden permitirse costearse mis gastos universitarios. No obstante, todo lo demás relacionado con educación como libros o cursos en línea, me los acabo financiando con mi dinero.
  • Ocio (51%). Pese a la pandemia que nos ha dejado encerrados a todos en nuestras casas durante un gran número de semanas, el gasto en ocio ha sido relevante durante estos últimos 12 meses. Aquí entran las cenas con amigos, las discotecas, las fiestas en campos post-desconfinamiento, los viajes pequeños, etc.
  • Gastos profesionales (8%). Por último, mis gastos profesionales que tienen que ver con algunas de mis páginas webs o para los trabajos de los «clientes». Junto con los gastos en educación, es dinero que no va a fondo perdido y que sé que antes o después lo acabaré recuperando (o por lo menos eso espero).

Si lo habéis calculado, os habréis dado cuenta de que todo no suma el 100%, y es que tengo una cuarta categoría denominada «otros». Aquí pongo todo aquello que no puedo catalogar como ninguna de las 3 categorías anteriores, por ejemplo, los regalos.

Y hasta aquí mi primera incursión en el mundo de las finanzas personales en esta página personal. Posiblemente vuelva a escribir sobre el tema, ya que no sabía que tenía tanto de lo que hablar (además de que me gusta bastante). No obstante, tampoco me gustaría desviar la temática de este blog a uno de economía. El tiempo dirá, pero por el momento, hasta aquí el artículo de la semana (o del mes (o del verano)).

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