Solucionar una crisis de productividad. Cómo salir del estancamiento

Juan Otálora
Juan Otálora
Scrum Master y estudiante de Ingeniería Informática en la UM
La productividad no solo significa hacer más trabajo en una cantidad menor de tiempo, si no también evitar el desperdicio de horas muertas. Si estás en una crisis de productividad, quizás este artículo te pueda ayudar.
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Creo que es el mejor momento en el que podría escribir este artículo. En junio llegan los exámenes de la universidad y por lo tanto llegan algunas de las semanas más duras y desesperantes que vivo durante todo el año. Pero bueno, todo esfuerzo llevará su recompensa.

Durante esta época mi productividad baja hasta límites insospechados, no tengo ganas de estudiar, no tengo ganas de dedicarle tiempo a mis proyectos, no tengo ganas de prestar atención a los mercados, … En fin, un auténtico despropósito que vivo cada semestre. Y por esa misma razón me ha gustado nombrar a este síndrome como crisis de productividad, porque no es que no conozca la forma de ser productivo, es que directamente no quiero serlo.

Si lo que te pasa es que no sabes cómo ser productivo, acabo de abrir una sección sobre productividad donde contaré todo lo que a mi me sirve para optimizar mejor mi tiempo y ser capaz de lograr muchas de las cosas que me propongo. Si estás aquí verdaderamente por la crisis de productividad, vamos a ver cómo podemos solucionar esto juntos.

Borrón y cuenta nueva

Más abajo hablaremos sobre el posible problema de los proyectos demotivadores, pero ahora voy a hablaros de un circulo vicioso por el que yo he pasado en múltiples ocasiones y por el que quizás vosotros también lo estéis pasando.

Bien, la idea es bastante sencilla de entender, «estoy desanimado con mi productividad porque no soy productivo, y como estoy desanimado, no soy productivo«. La primera vez que entendí el daño y el peligro que puede tener un círculo vicioso, es en el libro de Por qué fracasan los países, de Daron Acemoglu y James A. Robinson. En el libro se explica como instituciones políticas extractivas provocan instrucciones económicas más extractivas e instituciones económicas extractivas provocan instrucciones políticas más extractivas. Como veis, un auténtico drama que termina con un país que ha fracasado, como bien dice el título del libro.

Claramente nosotros no somos un país, así que tampoco tenemos que ponernos tan dramáticos y pensar que, para empezar, no es para tanto lo que estamos sufriendo. A mi me pasa a menudo y antes o después acaba terminando, pero lo fundamental, es que acabe cuanto antes.

Uno de los primeros consejos que os propongo es que despejéis la mente por unas semanas sobre todos vuestros proyectos. Claro, muchos de estos proyectos tienen una fecha de entrega que hay que cumplir o son demasiado importantes ahora mismo como para dejarlos aparcados. Es verdad, por eso os pido que por lo menos aparquéis aquellos que no sean valiosos y fundamentales en este instante. Lo que yo hago para perderlos de vista:

  • Ocultar el proyecto de Todoist o del gestor de tareas que uses.
  • Mover la carpeta de mi ordenador del proyecto a un sitio que no esté a la vista.
  • Borrar aplicaciones que te den información sobre el proyecto como Adsense, Shopify o Analytics.
  • Eliminar todos lo futuros eventos que tengas relacionados de tu calendario.
  • Eliminar marcadores del navegador relacionados.

Como podéis observar, cuando yo digo de cortar por lo sano, es que corto por lo sano.

Actualiza y cambia tus técnicas

Puede que no sea suficiente para ti dejar aparcados momentáneamente estos proyectos. No pasa nada, vamos a ver algo más que te puede interesar. Este consejo yo me lo suelo aplicar cuando necesito una dosis o un chute de productividad para terminar algo que tiene una cierta urgencia, pero también sirve para devolver las ganas de ser productivo y acabar con ese circulo vicioso del que hablábamos antes.

La técnica consiste en cambiar las herramientas o técnicas que usas para ser productivo. Puede que veáis vuestras técnicas como las mejores, que las habéis estado optimizando durante largos años para que ahora os diga yo que las dejéis atrás y que uséis otras nuevas.

Yo por ejemplo, utilizo Todoist como gestor de tareas y pienso que es el mejor, además de ser al que estoy acostumbrado. Pero cuando quiero motivarme, cambio al gestor de tareas de Microsoft o a Things 3. De esta forma lo veo como algo nuevo, novedoso y me dan ganas de usarlo más. Claramente esto lleva algo de tiempo hasta que te acostumbres a la nueva herramienta o metodología, pero creo que es un gasto que merece la pena correr.

Este consejo no es la primera vez que lo doy y la verdad es que hay gente a la que le funciona más y otros que lo describen como una pérdida de tiempo. No perdéis nada por probarlo y, ¿quién sabe? A lo mejor os ayuda a mejorar todavía más vuestra antigua metodología de productividad.

Quizás el problema viene de arriba

Puede que el problema no seas tú, si no que sean los proyectos que llevas a cabo. Hace poco hablamos sobre las crisis de equipo, donde trataba el tema de la desmotivación que provocaba una falta de autorrealización. No estar motivados en los proyectos en los que estamos trabajando puede ser realmente el causante de esa sensación de invalidez o desmotivación general.

Soluciones hay muchas, que yo haya utilizado con éxito más bien pocas. Lo mejor antes de hacer algo de lo que nos arrepintamos es darle unas vueltas el proyecto, ver los objetivos que nos hemos fijado, si estos objetivos son realmente realistas o si realmente es donde queremos llegar con ese proyecto.

Si al hacer esto vemos que realmente es un proyecto con futuro, que nos puede aportar mucho y que no queremos abandonar, dale un respiro. Déjalo unas semanas o unos meses aparcado si puedes y dedícale tiempo a otras cosas o a ti mismo.

A mi por ejemplo me pasó algo parecido con esta web personal. Yo llevaba bastante tiempo queriendo compartir todo lo que sé. No obstante, le di tantas vueltas a este proyecto que finalmente me dije: ¡basta! Ahora lo he cogido con muchas más ganas y espero que realmente siga siendo así durante mucho tiempo.

Por último, si te has amueblado la cabeza, has intentado darle la vuelta al proyecto, los has dejado por un tiempo y sigue todo igual, quizás lo que necesitas es dejarlo. Ese proyecto resta motivación, lo que se puede traducir en una pérdida de productividad que podrías estar aprovechando para proyectos que realmente te interesan y te llenan.

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