La educación no se adapta a las nuevas tecnologías

Juan Otálora
Juan Otálora
Scrum Master y estudiante de Ingeniería Informática en la UM
¿Estamos realmente aprovechando la tecnología en la educación? Mucho se habla de lo importante que es formar y educar a nuestros jóvenes, pero, ¿realmente estamos haciendo todo lo que podemos?
Foto: FreePik
Share on whatsapp
Share on twitter
Share on linkedin

🕐 5 min

Share on whatsapp
Share on twitter
Share on linkedin

🕐 5 min

Muchas universidades dicen haberse adaptado perfectamente a las nuevas tecnologías e incluso muchas otras reconocen hasta ser punteras en este aspecto. Una de las primeras revoluciones que llego a nuestro mundo gracias a las TIC fue la comunicación entre dos personas que no se encontraban físicamente cerca. Esto permitía mandar documentos o trabajos a profesores que se encontraban en su casa y que podían repasar desde la tranquilidad de su sofá. Correo electrónico, 1971.

Después comenzamos a compartir información, comenzamos a desarrollar páginas web de contenido estático donde cualquier persona (o personas que estuvieran autenticadas para ello) podían acceder a dichos datos. Los alumnos ya no necesitaban imprimir centenares de páginas con apuntes, sino que podían acceder a ellos desde cualquier lugar siempre y cuando contaran con una conexión a Internet. World Wide Web, 1990.

Por último, pudimos transmitir audio y video en tiempo real, convirtiendo a las videollamadas en una realidad. Esto ha permitido a profesores impartir clase desde sus casas a la misma vez que comparten dispositivas que pueden ser visualizadas por los alumnos. Además, estos pueden intervenir como sí de una clase normal se tratase. Cisco Webex, 1995.

Las dos primeras tecnologías, se aplican en casi todos los centros universitarios que conozco, y por surte, en cada vez más institutos de educación secundaria. La última de ellas parece que solo nos acordamos en tiempos de pandemia, cuando nos es imposible acudir a nuestro centro de enseñanza a dar clases con normalidad. No supone un gran esfuerzo por ninguna de las partes y proporciona a los alumnos un material extra para prepararse los exámenes. Claramente, hay aspectos en los que una clase online no puede sustituir a una clase convencional, como la ausencia del lenguaje no verbal o la falta de contacto profesor-alumno.

Software Blackboard Collaborate, una plataforma de videoconferencia adaptada a la educación.

No obstante, aunque en tiempos de coronavirus parece que la videoconferencia se ha convertido en ese aliado que todos queremos para el resto del curso, hay muchas más tecnologías que no estamos explotando. Como hemos comentado en cada párrafo, el correo electrónico se inventó en los años 70; el internet como lo conocemos, en los años 90 y la plataforma de videoconferencia Cisco Webex, comenzó a funcionar en el año 1995. Desde esa última fecha hasta hoy han pasado nada más y nada menos que 25 años, y ambos sabemos que 25 años en la tecnología dan para mucho.

Algunos datos interesantes

El primer dato del que vamos a hablar es del creciente interés de los alumnos por acceder a un grado o un master. Si estáis familiarizados con la pirámide demográfica española, sabréis que cada vez se está estrechando más por la base y ampliando en su cúspide, formando la famosa figura de la «campana invertida». Por esa misma razón, cada vez hay menos población que se encuentra en la edad que todos conocemos como la «etapa universitaria». No obstante, la tasa de estudiantes matriculados parece que se mantiene en el tiempo, provocando un aumento del porcentaje de matriculados en las universidades españolas.

Fuente: Ministerio de Universidades

La segunda cifra que vamos a ver es el porcentaje de usuarios que utilizan Internet. El siguiente gráfico elaborado por la Fundación Telefónica para su informe Sociedad Digital en España 2019, muestra como el 90,7% de la población entre 16 y 74 años se ha conectado a Internet en los últimos 3 meses. Esta cifra está muy cerca del porcentaje de hogares en España, que según el INE, tienen acceso a internet: un 91,4%. La tendencia es alcista y por lo tanto este dato deja claro que la población cuenta con los suficientes recursos como para modernizar realmente la educación.

Fuente: Fundación Telefónica

Ideas que se me ocurren

A parte de las anteriores tecnologías comentadas, a continuación voy a detallar una serie de ideas que se podrían utilizar para mejorar la educación utilizando las últimas tecnologías:

Inteligencia artificial

A través de un algoritmo genético podríamos resolver un problema tan común en las aulas como es la distribución de grupos o equipos para trabajos o prácticas. De esta manera, evitaríamos equipos descompasados, donde algunos alumnos pueden sentirse frustados al no poder aportar nada, mientras que otros piensen que están cargando con todo el trabajo. Además:

  • Favorece las relaciones sociales al emparejar miembros que no conocían antes. En adición, se puede poner en práctica el trabajo y la cooperación con las que sentimos aversión.
  • Mejora las dotes comunicativas de los alumnos al tener que hablar con desconocidos, y en muchas ocasiones, tener que exponer junto a ellos. Esto da mucha menos seguridad a si estás presentando junto a gente conocida.
  • Permite asignar alumnos con problemas de aprendizaje a grupos más desarrollados, donde exista la figura de un alumno empático que lo guíe y ayude.

Algoritmos

Gracias a los algoritmos podemos crear clasificaciones anónimas de rendimiento para motivar a los alumnos a estar en las primeras posiciones de la tabla. A través de complejos algoritmos se podría dar una puntuación a cada estudiante en base a sus notas, su trabajo o su esfuerzo.

De esta manera, estamos motivando a aquellos que se encuentran en posiciones bajas de la lista para que aumenten el ritmo y mejores sus posiciones. Por otro lado, impedimos que se confíen aquellos que se sitúan en las posiciones más altas ante la posibilidad de perder su puesto en cualquier momento.

Análisis de datos

Utilizar el análisis de grandes cantidades de datos para detectar de forma prematura casos de alumnos con problemas educativos y poder ayudarles antes de que sea demasiado tarde.

Interviniendo estas situaciones en etapas tempranas, será mucho más fácil encontrar una solución efectiva, ya que como muchos sabemos, si se actúa demasiado tarde, es muy difícil que el alumno se vuelva a sentir identificado con el sistema educativo y finalmente acabe abandonándolo.

Conclusión

Aunque hemos dejado claro a través de las cifras que casi la totalidad de la población podría seguir sin problemas las clases dentro de esta «nueva normalidad», no nos tenemos que quedar solo ahí. Las clases a través de videoconferencias, las tutorías telemáticas o los exámenes online son solo la punta del iceberg de lo que podríamos lograr si comenzamos a aplicar de forma contundente la tecnología en la educación.

No convirtamos la educación presencial en educación online, sería solo un traspaso con un mismo trasfondo. Revolucionemos la educación utilizando las nuevas tecnologías como palanca del cambio hacia una formación más exitosa, intelectual y libre.

Seguir leyendo

Conclusiones tecnológicas que saco del Coronavirus

El COVID-19 ha provocado un desequilibrio en el mundo entero. Como el resto de empresas, las tecnológicas también se han visto afectadas, para bien o para mal. Volveremos a levantarnos, aunque como tras cualquier crisis, no seremos los mismos que antes.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *